Jugábamos a ponernos celosos.
Éramos traviesos.
Éramos morbosos.
Jugábamos a querernos sin querernos.
Parecíamos dos más que hermanos.
Parecíamos dos cálidos inviernos.
Jugábamos a atacarnos.
No parábamos de mordernos.
No parábamos de toquetearnos.
Jugábamos a todos y cada uno de los juegos.
Acariciábamos las mil partes de nuestros cuerpos.
Gastábamos nuestra voluntad y nuestros besos.
Una noche decidimos dejar de jugar.
Nos vestimos de traje.
Nos pusimos muy serios.
Dijimos: empecémonos a amar.
Solo pretendíamos un sentimiento esclarecer.
Esa misma mañana notamos como empezó a desaparecer.
Su belleza supera cualquier obstáculo.
Puede ser farsante.
Puede ser manipuladora.
Puede ser desquiciante.
Puede ser contradictoria.
Puede ser maquiavélica.
Puede ser despiadada.
Puede ser intransigente.
Puede ser insolente.
Puede ser lo que quiera, porque
su belleza supera cualquier obstáculo.
Enfermedad de ti en cada una de mis venas.
Te sunt a fraudas.
Tu boca es cascada de mentiras.
Te sunt a cunnus.
Hipnótica hacedora de ilusiones.
Te sunt infirma.
Muralla curvada imposible de traspasar.
Te sunt a pythonissam.
Nos prometes amor en cada caricia.
Te sunt a meretrix.
Despiertas el odio en nuestros corazones.
Te sunt a malum puella.
Muérete, así yo suicidáreme.
Beefeater 40% vol
No es agradable la atmósfera que rodea tu boca.
Absolut 40% vol
No es bella tu mirada que ya no es mirada.
Jack Daniel’s 40% vol
No es erótico tu indiferente placer.
Pilar 40 años
Un día dejaste de ser mi mujer,
no recuerdo el motivo,
no recuerdo el momento,
pero recuerdo que hace cinco inviernos eras diosa.
Ahora mis caricias vacías se las lleva el horrible sonido de la cisterna.
Juntos despedazábamos el amor.
Le quitábamos todo tipo de decoración.
Plumas, uñas y hasta el corazón.
Puede que algún día recibamos nuestro merecido.
Sé que quieres besarme.
Sé que deseas tocarme.
Sé que soy tu gran sueño.
Sé que te gustaría ser mi dueño.
Sé que matarías por estar junto a mí.
Pero, cariño, me estás ahogando.
Cuando pasabas delante de mí y no te saludaba, te estaba gritando cuanto te quería.
Cuando me pedías que me sentara cerca y yo me sentaba a medio metro, te estaba gritando cuanto te quería.
Cuando me hablabas con una sonrisa en la cara y yo te contestaba con seriedad, te estaba gritando cuanto te quería.
Cuando me preguntabas cosas y yo me quedaba en silencio, te estaba gritando cuanto te quería.
Cuando te acercabas a mí y yo me quedaba de piedra, te estaba gritando que te quería.
Cuando te gritaba que te fueras, te estaba gritando cuanto te quería.
Ahora vete a tomar por culo junto a tu sordera de mierda.
Atravesaré bosques y miedos.
Saltaré montañas y prejuicios.
Esquivaré flechas e insultos.
Aguantaré tormentas y negativas.
Esperaré horas e indecisiones.
Soy un árbol difícil de talar.
Soy un muro complicado de derribar.
Soy un oleaje que no piensa parar.
Mis sábanas te atraparán.
Te acobardas con la excusa de que no sabes amar.
Yo te enseñaré.
¡Ey, cuánto tiempo!
Espero que estés bien y que todo te vaya genial.
Verás, te llamaba porque resulta que ayer pasé por delante de tu antiguo piso y, siendo víctima de la curiosidad, llamé a la inmobiliaria.
Y me quedé de piedra al saber el precio. ¡Demasiado barato!
Estuve pensando en ello toda la noche, sin poder dormir.
No lo entiendo. Recuerdo la enorme cantidad de iluminación que entraba por las mañanas, que siempre me despertaba muy temprano. A ti no, claro. Dormías como un tronco.
Y, además de eso, el baño. ¡Qué alegría de baño! Nunca nos faltó espacio cuando nos bañábamos juntos, ¿recuerdas?
Y estoy completamente seguro de que aún queda el olor, nuestro olor. Ese tipo de cosas no desaparecen tan fácilmente.
Vaya, que si no hablas con el propietario del piso tú, lo hago yo. Me da igual la actual crisis económica, ese piso vale más.
Bueno, era eso.
Abrígate mucho.
Y, por favor, no te cases con nadie.
Un beso.
Sole siempre hacía lo mismo.
Primero me llamaba llorando. Daba igual la hora, podía estar yo leyendo, o en el cine, que el móvil sonaba interrumpiéndome sin contemplación alguna.
Luego se enjuagaba la cara y se maquillaba. Se maquillaba bastante. Ya fuese a comprar el pan, a darse un baño en la playa o a llorarme sus penas, que Sole llevaba más maquillaje que una compañía entera de mimos.
Llegaba a mi casa y se volvía a poner a llorar. Yo siempre tenía preparadas las toallitas para que se limpiase la cara.
El número de Sole. El histriónico número de la histriónica Sole.
Solía tardar entre hora y cuarto u hora y media en contarme todas las desgracias que desgraciadamente le ocurrían a la desgraciada y pobre Sole; y unos diez minutos en hacer promesas que luego no cumpliría.
Las primeras veces ponía toda mi atención y mi capacidad mental en aconsejarla. Pero, al igual que el pueblo se cansa de escuchar promesas de los políticos, yo me cansé de las palabras de Sole.
La oportunidad de salir corriendo siempre estuvo ahí. Pero a Sole la opción de embellecerse a través del dolor la atrapó y jamás la soltó.
En mi tribu tenemos la costumbre de cortarnos un dedo cuando nos enamoramos. Esta costumbre, cuentan los ancianos de la tribu, la heredamos de nuestros antepasados, que descubrieron que al amar de verdad siempre se perdía algo como forma de pago al regalo que te habían ofrecido los dioses. Nuestros antepasados averiguaron que si nos adelantábamos al elegir esa parte, evitábamos perder alguna más importante.
Ayer me corté mi segundo dedo, esta vez elegí el anular del pie izquierdo. Estoy muy contento, sé que esta vez seré feliz durante mucho tiempo.
Mi mejor amigo, Aaron, nunca habla con las mujeres del pueblo. Quiere ser un gran cazador y tiene miedo de enamorarse. Eso ha hecho que las mujeres de la tribu estén muy interesadas en él.
Otra miembro de la tribu, la señora Keren, también vive un poco apartada del clan. Ella dice que quiere pasar tiempo a solas hablando con sus antepasados; yo sé que sólo le queda el índice de la mano derecha.
A veces pienso en lo dura que sería la vida sin esta costumbre. No me gustaría vivir sin un pulmón; me encanta correr, de hecho, conocí a Jo mientras huíamos de un rinoceronte. Y peor aún que eso, podría perder el corazón o la cabeza.
Y sobre todo, no me gustaría vivir sin poder enamorarme.
¡AVISO DEL SISTEMA!
Hay ciertas partes de su equipo que no han sido aceptadas en la comunidad de usuarios.
ACEPTO
El número de fallos que contiene su sistema es mayor del deseado.
ACEPTO
Tiene que tratar con usuarios que tienen una mínima, casi nula, afinidad con usted.
ACEPTO
Debe vaciar la Papelera de Reciclaje debido al gran número de expectativas y sueños rotos acumulados.
ACEPTO
Su sistema está siendo atacado por numerosos virus y sentimientos de frustración.
ACEPTO
El router cardíaco no recibe suficiente señal sentimental y no es posible realizar la acción deseada.
ACEPTO
Su equipo no tiene la suficiente capacidad para el programa que desea instalar.
NO ACEPTO
Su contrato con la sociedad ha expirado debido al incumplimiento de las normas de uso.
¿Desea apagar o reiniciar el sistema?
Hace 10 años
-No puedo seguir permitiéndoselo. Queda usted expulsado de mi vida.
Hace 7 años
-No se atreva a acercarse, llamaré a la policía.
Hace 4 años
-Lo ha vuelto a hacer. Esta vez tomaré medidas más drásticas.
Hace 1 año
-Lo he hecho todo. Lo he sentido todo. Ya no me queda nada por lo que vivir.
Actualmente
*La persona a la que usted está buscando se encuentre actualmente viviendo sin amor, atrapada por la lógica y la absurdez.
Enlazados, más que sazonados.
Entre bloques y bloques, enlaces.
Entre bosques y bosques, enlaces.
Entre voces y voces, enlaces.
Que tú y yo estemos agarrados.
Por manos, por dados.
Que sintamos sin ningún tapujo.
Unidos como por un embrujo.
Que el mundo no nos separe.
Sin miedo a lo que nos depare.
Cuando nuestras manos se acercan, el mar comienza a ser mar.
Cuando nuestras miradas se chocan, el aire comienza a ser aire.
Cuando nuestros cuerpos bailan, el mundo comienza a ser mundo.
El sol ya no quiere a la luna.
El sol ya no quiere la frialdad de la luna.
El sol ya no quiere tener que esperar a los contados eclipses para poder disfrutarla.
El sol ya no quiere ver más como la luna se va cada vez que él sale.
El sol ya no quiere escuchar ni una palabra más de la luna.
El sol no quería aceptar que era una estrella y la luna un asteroide.
El sol quiere seguir quedándose quieto, y la luna tiene su propia órbita que no piensa detener.
El sol se despide de la luna, no tiene miedo de echarla de menos, lo lleva haciendo desde que la conoció.
El esfuerzo de acercamiento. Esfuerzo.
Pues es esfuerzo acercarse para una persona de distancias largas, a la que las cortas le son peligrosas.
Persona sola, rodeada de torres y canoas. Tan cerca y tan lejos.
Lejos porque está sola.
La alta cantidad de viajes se debe a la baja calidad de implicación en las relaciones personales.
¿O es al revés?
Es alguien que pretende perderse, pero la perdición ya la trae consigo en la maleta.
Persona que se encuentra en las palabras. Palabras tan o más reales que la persona.
Pero las palabras no vencen al tiempo.
El tiempo siempre gana. Tiene una increíble capacidad mutante para transformarse en pequeño cuando estás y en grande cuando te vas.
El que no puede ganar, huye.
No sabe de ganar, pero sí de huir.
La huida juega con su hermana, la permanencia, a cambiarse los roles de valiente y de cobarde en la función.
Y mientras su actuación va decayendo, o como dicen muchos profesionales “mejorando”, alguien se vuelve a la estación.
Asiento número siete, ventanilla izquierda.
A pensar.
A dejar de pensar.
A descansar.
A encontrarse.
A encontrarte.
Hagamos como que nos tocamos.
Hagamos como que nos besamos.
Hagamos como que nos miramos.
Hagamos como que nos escuchamos.
Hagamos como que nos deseamos.
Hagamos como que nos queremos.
Como hacen la mayoría de las parejas.
Convencionalismos rodeados de rejas.
La felicidad es un cuento de viejas.
A folla con C porque tiene los ojos tan oscuros como los de B.
A folla con D porque su forma de hablar se parece a la de B.
A folla con E porque tiene una barba muy parecida a la de B.
A folla con F porque es la mejor amiga de la infancia de B.
A folla con G porque usa la misma colonia que B.
A folla con H porque suele comprar en las mismas tiendas que B.
A folla con I porque trabaja en lo mismo que B.
A folla con J porque tiene un lunar en la misma zona que B.
A folla con K porque tiene el mismo acento que B.
A folla con L porque tiene un piso muy parecido al de B.
A folla con M porque también estuvo con B.
A folla con N porque tiene las manos tan delgadas como las de B.
A folla con O porque ya no sabe parar.
A folla con P porque cree que es necesario.
A folla con Q porque tiene el mismo peinado que B.
A folla con R porque cree que eso le hace alguien mejor.
A folla con S porque su boca también sabe a menta.
A folla con T porque cree que la quiere.
A folla con U porque baila tan mal como B.
A folla con V porque alguien le dijo que lo hiciera.
A folla con W porque siente soledad.
A no sabe porqué folla con Y.
A folla con Z porque es la única letra que le queda por follarse.
A no folla con B.
El romántico hablará del dolor. Como esas grandes quemaduras que sufrió el hombre prehistórico la primera vez que tocó el fuego.
El romántico inventará una y mil formas de describir cuanto y como quema el fuego.
El romántico te ayudará a compartir ese dolor por las quemaduras, e incluso te enseñará a disfrutarlo.
El romántico te contará heridas que posiblemente él no haya sufrido, y se sentirá el poderoso rey del dolor.
Pero el romántico no te hablará de cómo ese hombre prehistórico se defendió de sus atacantes con ese fuego.
El romántico no te medirá esa distancia exacta en la que el fuego te proporciona calor sin llegar a quemarte, posiblemente porque él no la sepa.
El romántico no te dará ninguna pomada para las quemaduras, seguramente te las tocará para que las sientas más.
El romántico no te informará de ningún lago ni prado, sólo de hogueras.
Tú admirarás al romántico, creerás todo lo que dice, y te sentirás muy comprendido.
Y estarás a la espera de que él vuelva quemado, con la esperanza de que te enseñe a evitar el dolor.
Y en este proceso nadie te dirá que el dolor no es más que una herramienta natural de defensa. Y que la mejor defensa es un buen ataque. Y qué el mejor ataque es…
esa parte tendrás que descubrirla por ti mismo.
No me has presionado ninguna parte del cuerpo hasta aplastarla.
No me has insertado ninguna sustancia tóxica en el organismo.
No me has provocado ni una sola quemadura.
No me has arañado ningún trozo de piel hasta hacer que se me desprendiera.
No me has partido ni un solo hueso del cuerpo.
No me has sometido a ninguna sádica violación.
No me has obligado a escuchar fuertes sonidos hasta que reventasen mis tímpanos.
No me has clavado ningún objeto punzante en el cuerpo.
Me has introducido la filofobia en el corazón.
En los momentos en los que la gente no hace lo que dice y dice lo que no es verdad.
En los momentos en los que la gente no quiere superarse a sí misma.
En los momentos en los que la gente está vacía y sin nada que aportar.
En los momentos en los que la gente no se interesa realmente y solo se queda en la superficie.
En los momentos en los que la gente cierra su mente y dejar de ver, de oír, de sentir.
En los momentos en los que la gente abandona y se niegan a vivir.
En los momentos en los que la gente intenta quitarle magia a este mundo.
En los momentos en los que la gente tiene miedo y no hace nada por superarlo.
En los momentos en los que la gente se queda indiferente ante el arte.
En los momentos en los que la gente se resigna a cambiar el mundo.
En todos esos momentos me aparto de la gente.
…y me voy a mi rinconcito, a donde pertenezco.
A ese lugar sagrado en el que soy fuerte y nadie puede dañarme.
De todos es sabido que acabarás consumida,
ya solo haces el amor con la droga y la bebida.
Supervivencia basada en beber como un deber,
las diarias resacas ya no te permiten saber.
Entre devoradores que usan tu luz para triunfar,
tu corazón está atrofiado y ha olvidado el amar.
Dicen que tu padre no te abrazó lo suficiente,
cuentan que tu madre te abandonó tan de repente.
Fueron calles y avenidas tus mejores maestras.
En oír tus penas las personas no fueron diestras.
Blancas sábanas hacen de pañuelos,
orgasmos como únicos consuelos.
No lo entiendo. Yo creo que le gusto. Sí, gustarle le gusto. Igual no mucho, un poco. Ya le iré gustando más. Está claro, esa forma de mirarme, y le gustan las mismas cosas que a mí. Bueno no todas, algunas. Pero es especial, y yo soy especial. Somos especiales.
Y le he hecho reír unas cuantas veces, eso significa que se divierte conmigo. Bueno no demasiado, pero es que tampoco hay que estar todo el día riéndose, la vida también es algo serio.
¡Las películas! Coincidimos en tantas… y en grupos de música.
Vale, está claro, vamos a ser la pareja perfecta. Seguro que es timidez todo lo que tiene. No querrá estropear las cosas, es mejor ir lentamente.
Aunque en verdad, la cosa no avanza mucho.
Bueno, yo soy mucho de ir rápido, no tiene porque ser como yo.
¡Ay! Pero es qué a veces parece que pasa de mí.
Esto es una mierda.
Mis amigos dicen que pasa de mí, pero es que no saben como es. Hay personas muy introvertidas, no son tan típicas y se comportan de forma diferente de la mayoría. Seguro que es de ese tipo de personas.
Seguro.
¿Estará pensando ahora en mí?
¡Ya sé! Voy a mandarle un mensaje.
¡No! Mejor no que voy a parecer un pesado.
Uff, me estoy rayando mucho.
A la mierda, voy a mandarle ese maldito mensaje.
¿Qué le digo?
Detrás de esta educación que recibí,
Detrás de esta ropa que heredé,
Detrás de este idioma que aprendí,
Detrás de estas obras que creé,
Detrás de estas personas que conocí,
Detrás de estas promesas que olvidé,
Detrás de estos sueños que perseguí,
Detrás de estas acciones que infravaloré,
Detrás de estos errores que cometí,
Detrás de estos caminos que pisé
Detrás de estos pensamientos que perdí,
Detrás de esta vida que llevé,
Te prometo que, detrás de todo esto, estoy yo.
*Coger un vuelo con destino a tus brazos.
-Tengo que pensar en mi futuro.
*Bucear hasta el fondo de tu mirada.
-Mi trabajo es lo primero.
*No tener más estabilidad que tu compañía.
-Yo, yo, yo y la mejora de mi posición.
/¿Dónde cojones estás cuando no estás?
Por las noches le rezo al Señor.
Y a la Señora.
Y a todos los Señores que haga falta rezarle.
Para que mis tobillos no quiebren.
Para que mi espalda no se tuerza.
Para que mi cuello no se disloque.
Para que mi cuerpo se mantenga fuerte, siempre fuerte.
Y aguante esta y todas las vidas que me toquen vivir.
Qué mis venas no estallen.
Qué mi rotulas no se partan.
Qué mi corazón siga siendo mío y de nadie más.
Cuida de tu castillo.
Cuida de tu reino.
Pues nadie más lo hará.
Y no sabes con qué facilidad puedes perderlo.
Hay dos tipos de historias, las que suceden y las que no.
Porque de los cobardes nadie se acuerda.
No seré yo el que se vaya del cine antes de que la película haya llegado a su fin.
No seré yo el que se vaya del bar antes de que cierre y me eche.
No seré yo el que pare la canción a mitad.
No seré yo el que deje que el futuro eclipse el presente.
Todos hablamos del aquí y ahora.
Pero todos jugamos a ser adivinos.
Y la única forma de acertar en el futuro es estar en él cuando suceda.
Juguemos a adivinar el presente.
Juguemos a ganar.
Siempre a ganar.
Y cuando perdamos, echemos otra partida.
Ninguno de los dos se conoce.
Saben sus nombres, sus trabajos, algunas de sus aficiones.
Pero no se conocen.
Ninguno de los dos sabe que piensa el otro, qué es lo que puede estar callando o sintiendo.
Aquí no hay lugar para la profundización, para el mundo interior, para el núcleo.
Pues no son más que dos plantas con miedo de echar raíces.
Pues no son más que dos cuerpos rozándose, dos sonrisas mirándose.
Tócame hoy y olvídame por la mañana, o al menos inténtalo.
No diré cuándo ni dónde. No voy a situar el momento. Ocurrió, en algún momento y en algún lugar.
Verde.
Verde.
Verde tú. Verte verde. Ver tu verde. Ver tu verdad.
El verde de la naturaleza. El verde de la tranquilidad. La paz.
La paz y la calma.
Recorrer todo tu planeta. Todos tus bosques, tus calles, tus avenidas, tus plazas, tus monumentos, tus estanques. Tu piel.
Beber de tu conocimiento. Aprender. Aprenderte.
Piano. Por supuesto que piano.
La comisura de los labios, algunas canas, muchos lunares. Toda la galaxia.
El gato viene. El gato se va.
Independencia. Pero con cariño.
Independencia de un suave tacto.
Qué nuestras independencias se acaricien esta noche. Qué la canción no acabe.
Hoy no.
Hoy no.
Señoras y señores, la obra ha terminado.
Agradezco su esfuerzo pero no aplaudan.
No aplaudan hoy.
No me aplaudan.
Porque esto no lo hice por ustedes.
Esto nunca fue por ustedes.
Fue por mí. Siempre fue por mí.
Toda esta obra la he hecho por mí.
Por poder vivir algo que no conseguía que fuera real.
Y fue verdad, pero también fue ficción.
Ahora no quiero sentir vergüenza.
Ahora solo quiero descansar.
Descansar y quererme mucho.
Mucho mucho.
El cielo va desapareciendo.
Las plantas van secándose.
Los niños van creciendo.
La música va cambiando.
Las carreteras van aumentando.
Los pueblos van perdiéndose.
Los libros van olvidándose.
La tecnología va avanzando.
El aire se va contaminando.
Los discursos van variando.
Las opiniones se van liberando.
Los ojos van multiplicándose.
El mundo está en constante muerte y resurrección.
Y tú estás ahí, sin hacer nada.
Entre los distintos objetivos del maquillaje podemos encontrar:
-Quitar impurezas del sujeto que no quiere tener.
-Corregir imperfecciones que la vida le colocó sin consultarle.
-Contrarrestar efectos de luz, tamaño y distancia para tener un total control de la imagen que da de él mismo.
-Resaltar diferentes partes para aparentar algo que no es.
-Tapar manchas, cicatrices y demás marcas que fue obteniendo con el tiempo.
-Embellecer al sujeto y acercarlo lo máximo posible al personaje que siempre soñó ser.
No todas las personas se maquillan, pero de una forma u otra, parece que todos vamos maquillados en la vida.
Hubo un tiempo en el que soñaba con todo. Con todo. Con absolutamente todo. Con personas, con escuelas, con grupos, con ciudades, con trabajos, con relaciones, con casas, con fiestas, con comidas, con conversaciones, con todo.
Hubo un tiempo en el que el hueco de mi desconocimiento era tan grande que lo tenía que llenar con imaginación.
Hubo un tiempo en el que yo no tenía ni idea de lo que iba la vida.
Hubo un tiempo en el que yo soñaba con ser feliz y así lo estaba siendo.
Hubo un tiempo en el que yo vivía en los árboles con algunos pájaros y me pasaba las tardes mirando el cielo.
Hubo un tiempo en el que mi mente era un mundo suficiente para mí.
Salí de él.
Salí de mi mundo para entrar en el mundo.
Salí de mi mente para entrar en otras mentes.
Y lo vi todo. Todo con lo que había soñado.
Lo viví todo.
Y para mi sorpresa, y vuestra obviedad,… no coincidió con mis expectativas.
Cuando éramos pequeños, los colores eran más colores.
Cuando éramos pequeños, los globos volaban más altos.
Cuando éramos pequeños, jugar era la más importante misión.
Cuando éramos pequeños, correr era de verdad correr.
Cuando éramos pequeños, reíamos, llorábamos y vivíamos constantemente.
Cuando éramos pequeños, estábamos a salvo.
Cuando éramos pequeños, comíamos felicidad y bebíamos ilusión.
Cuando éramos pequeños, nos curábamos con un beso.
Mamá, papá, no dejéis que la vida me obligue a crecer.
Igor.
La hermana de Igor tiene 16 años, tiene un grave problema de obesidad, le gusta maquillarse los ojos y quiere pedirse por Reyes una muñeca de las que salen en los catálogos de Navidad.
Igor.
El hermano pequeño de Igor tiene 3 años, lo mal alimentan como si de un cerdo se tratase, tiene el pelo tintado de amarillo y está todo el día girando e imaginando que está montado en una moto.
Igor.
La madre de Igor tiene 33 años, la esclerótica de su ojo izquierdo está enrojecida, en su boca faltan dientes y sobran amenazas.
Igor.
De mayor quiere ser jugador profesional de fútbol.
Hasta el propio Igor, al que nunca le han enseñado matemáticas, podría calcular el resultado que se obtendrá de esa sucesión.
Una chica caminando sola por la calle.
Le gusta ir a conciertos de rock.
Ella es la calle, la calle es luminosa.
¿Escuchas su ritmo?
Mueve el cuerpo en el bar.
Baila rock.
Mueve el cuello y las caderas.
Baila rock.
Me dispara con los ojos.
Me alcanza.
Chica rockera, voy a salvarte la vida.
Tu chaqueta es negra, tus labios son rojos y tu vida es difícil.
Te pones a temblar.
Te rodean decenas de personas.
Y te pones a temblar.
Chica rockera, eres preciosa.
Todos te tocan.
Y te veo reírte.
No paras de beber.
Tu pelo es negro, tu corazón está rojo y tu mente es inestable.
Una chica caminando sola por la calle.
Le gusta ir a conciertos de rock.
Ella es la calle, la calle es luminosa.
Todos la miran, nadie la escucha.
Gritos mudos en rincones.
Risas y placer en modalidad nocturna.
Mueve el cuello y las caderas.
Baila rock.
Sus ojos me piden ayuda.
Su boca no.
Chica rockera, no puedo salvarte la vida.
Un día hablé con una karateca.
Al principio solo hablaba de los golpes y movimientos que aprendía con su sensei. Mi interés forzado empezaba a decaer.
La noche siguió, el alcohol caló.
Me habló de sus estudios, de lo mucho que le gustaba la escultura.
Yo profundicé y profundicé.
Excavemos bien en los vivos y dejemos a los muertos para otra etapa más estable de la humanidad.
Yo en la señora karateca no encontré ningún hueso nuevo ni ninguna figurilla que me aclarara cuales eran las divinidades de la Prehistoria; encontré unos estudios no fructíferos, una intensa pasión por el arte y una historia.
Una historia.
Una historia sobre una joven que conoció a un tipo no tan joven.
Una historia en la que la joven lo dio todo y el tipo no tan joven se lo llevó todo.
Una historia en la que la joven viajó y viajó. Y dejó de viajar.
Ahora la karateca tiene un cuerpo fibroso, me mira a los ojos y me dice:” He aprendido a no darlo todo por una persona. Nadie se volverá a quedar conmigo.”
No digo nada. Simplemente veo como la noche va llegando a su fin y la karateca vuelve a su vida.
Máscara.
Máscaras todos.
Protégete tu rostro, protegéoslos todos.
Pero yo sé la verdad. Yo llego a ella.
Porque la verdad es mi dictadura favorita.
La verdad espera ser encontrada.
La bloquean una serie de sonrisas, de huídas, de silencios, de mentiras y otros elementos.
Pero ahí está.
La huelo.
El olor lo es todo. TODO.
Es olor. He estudiado biología y ahora sé que me atrae por factores puramente biológicos. No se lo ha ganado. Me atrae de forma enfermiza y sin siquiera esforzarse. Sin quererlo ni pretenderlo.
Pero yo sé técnicas de relajación. Y el arte me cae bien. Viene, me roba y se va.
Si alguno de ustedes atrae a alguien, déjense de máscaras, es todo ciencia.
Y respecto a herirse los rostros… si es bello debe liberarse. La belleza debe ser un bien público.
La belleza cambia el mundo. A mí me cambió.
La belleza, su belleza, aparece en mis textos, en mis interpretaciones, en mi mirada, en mis masturbaciones, en mis viajes, en mis silencios, en mis sueños.
Y sí, puede que todas las personas nazcan con belleza, pero muchas se la dejan olvidada en el autobús o en la mesita de noche. Esas personas, para mí, son olvidables.
Dos personadas andan con las manos en los bolsillos.
Quieren ir cogidos de la mano.
Dos personas andan mirando hacia todos lados.
Quieren mirarse a los ojos.
Dos personas hablan de obras de arte y del tiempo.
Quieren contarse sus sentimientos.
Dos personas están conteniendo la respiración.
Quieren respirarse mutuamente.
Dos personas exponen sus respectivas vidas.
Quieren acercarlas un poco.
Dos personas se muerden los labios nerviosamente.
Quieren pegarlos lentamente.
Dos personas andan con las manos en los bolsillos.
Quieren poder quererse.
Un bailarín siempre tiene que calentar antes y después de cada baile.
Su cuerpo tiene que ir preparándose y adaptándose poco a poco a este nuevo estado más intenso, en el que el corazón y todas las partes del cuerpo van a trabajar intensamente.
Un bailarín tiene que ir poco a poco, de menos a más. No debe empezar de cero y hacer grandes saltos de golpe.
Su cuerpo, su fiel e inseparable amigo cuerpo, tiene que ir estirándose in crescendo. Y su mente tiene que vaciarse, despejarse, y ponerse a trabajar en esta nueva y única tarea.
Tiene que observar muy detenidamente el espacio que posee, las limitaciones que hay y aceptarlas; y amarlo, porque el espacio siempre es un regalo.
El bailarín tiene que ponerse accesorios, como unas zapatillas o unas rodilleras. Debe andar sobre terreno seguro.
Si va a realizar un buen baile, debe hacer todo el ritual que le precede.
Y al terminar, otra serie de estiramientos para que haya el mínimo de secuelas.
Si saltas directamente al escenario, es muy probable que acabes gravemente lesionado.
¿Entiendes ahora lo que me pasó contigo?
Me preguntaste por qué me comportaba así
Me preguntaste por qué hablaba de una forma tan entrecortada.
Me preguntaste por qué estaba tan cohibido.
Me preguntaste por qué tanta distancia.
Me preguntaste por qué esa rareza e incomodidad.
Me preguntaste por qué no era yo mismo.
Una pregunta mía fue la que derribo todo ese ejército de cuestiones.
Una pregunta que procedía de la caverna que guardo en mi interior.
Una pregunta que viajó a través de mi débil voz y llegó a tu estupefacto oído.
Una pregunta que rompió algo más que el silencio.
Una pregunta que me liberó a la vez que declaró al mundo entero lo esclavo tuyo que soy.
Una pregunta que forma el 40% de mi cuerpo.
-¿Nunca se te había enamorado nadie en tu cara?
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos mirado.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos sonreído.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos besado.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos tocado.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos querido.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos abrazado.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos conocido.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos sorprendido.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos distanciado.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos gritado.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos peleado.
Ha pasado el tiempo.
Nos hemos callado.
Ha pasado el tiempo.
Siempre recordaré con cariño nuestros bailes.
En el diccionario, yo aparezco como cobardía.
En el diccionario, tú apareces como deseo.
En la enciclopedia, yo aparezco como dato perdido.
En la enciclopedia, tú apareces como personaje histórico.
En la biblioteca, yo aparezco en la sección de ocultismo.
En la biblioteca, tú apareces en la sección de cultura popular.
En los libros, yo aparezco como marca páginas.
En los libros, tú apareces como portada.
En internet, yo aparezco en correo no deseado.
En internet, tú apareces en páginas más visitadas.
En el periódico, yo aparezco como pasatiempo.
En el periódico, tú apareces como celebridad.
En mi diario, tú apareces en todas las páginas.
En tu diario, no se me nombra una sola vez.
Te conocí en mi cementerio. Yo estaba allí como todas las noches. Y viniste a él. A mí.
En mí había negro y blanco. Nada de lutos absolutos.
Esa noche hice una oración. Y apareciste.
Yo estaba más nervioso incluso que el día de mi muerte.
¿Se está fijando en mí? ¿Me está mirando? ¡Pero si soy un fantasma!
El diablo se puso a reír, se equivocó. Victoria con forma de error improvisado.
Y entre tanto brujo y medusa yo pagué mi travesía a Caronte.
Llegué a ti, o tú a mí. Llegamos.
Y comenzó el ritual. Vueltas. Vueltas.
Te toco el pelo, es real. Te toco la mano, es real. Te miro a los ojos, eres real.
-¡Escapemos del cementerio!
-¿A dónde vamos?
-No importa. ¡Corre!
Tu templo está muy bien decorado. Esos cuadros son de hace siglos.
Viajar, aterrizar.
Señores pasajeros, esperamos que hayan tenido un vuelo agradable.
Sigo teniendo la muerte en mi interior, pero tú la has desplazado del corazón al dedo del pie.
Eres lo más vivo que tengo.
…no soy especial.
…no tengo todo eso que buscas.
…no llego a ese altar.
…no soy el superhombre que querían que fuera.
…no soy tan rápido como la luz ni tan fuerte como Atlas.
…no recibí el don de hacerte infinitamente feliz.
…no tengo la mejor de las situaciones.
…no soy la mejor persona para ti.
…no soy lo más grande que te pueda pasar.
…no soy tu mitad.
Pero prometo intentar serlo si te quedas.
Esta historia, este suceso, comenzó antes que nosotros.
Fue creada antes incluso que este idioma.
Fue creada, pero no realizada.
Esa labor es nuestra.
Tuya, mía y de la ciudad.
Tú a mí me gustas, yo a ti te gusto, nosotros a la ciudad le gustamos.
Porque sí.
Porque al pasear por su calles, éstas se mueven al compás. El suelo se ablanda, las plazas se agrandan, las ventanas se abren, los teatros se llenan, las terrazas se airean, los cuadros obtienen nuevos significados, la gente baila más y el cielo se colorea rápidamente.
Hablo de más vivo lo vivo y menos muerto lo muerto. Y de más sonrisas por metro cuadrado. Hablo, en fin, de eso que merece la pena. De eso que merece todas y cada una de las penas de esta galaxia.
Lástima que Einstein no siga vivo, estoy seguro que de habernos conocido, hubiera demostrado con una de sus teorías que la ecuación tu+yo=unmundomejor es cierta.
Ha pasado mucho tiempo.
Tienes buena cara.
Tenemos tantas cosas que decirnos.
Tienes un silencio muy parlanchín.
Te pregunto si has conocido a alguien.
Te digo que me alegro por ti.
Decimos de quedar otro día.
Nos damos un abrazo.
Ha pasado mucho tiempo.
Parece ser que demasiado.
Tienes buena cara.
No pareces tú.
Tenemos tantas cosas que decirnos.
Y, sin embargo, no lo hacemos.
Tienes un silencio muy parlanchín.
Me cuenta más de lo que tú quisieras.
Te pregunto si has conocido a alguien.
Buscas alguna mentira creíble en el suelo.
Te digo que me alegro por ti.
Miento mejor que tú.
Decimos de quedar otro día.
Esta es la despedida más dura de mi vida.
Nos damos un abrazo.
Nunca debí dejarte marchar.
Lo sé.
Me vas a mirar y vas a pensar:”Patético. Alimentándose a base de frutos secos y llorando porque no queda más whisky en la botella."
¿Sabes lo que te digo? ¡Qué te vayas al carajo!
¡Qué os vayáis todos al carajo!
Ay, estoy que ni me aguanto.
¿Qué será de la chica aquella con tatuajes del lago?
Se me va la cabeza.
Pero te digo una cosa.
…vale, no me acuerdo.
Pero te prometo que tenía algo que decirte.
Y era algo muy importante.
Ahora voy a acostarme, o a yo que sé.
Todo esto es por tu culpa.
Que no, es coña.
Voy a llamarte…
…primer tono… (Que nervios)
…segundo tono… (Tengo miedo)
Lo que dure este amor habrá sido un precioso regalo de la vida.
Una sensación que me entra por las fosas nasales y me abre el tórax.
Un sentimiento limpio como el agua, transparente como el agua, sano como el agua.
Lo que ayer era oscuridad hoy es un viento agradable que me acaricia toda la piel.
Abro los brazos, cierro los ojos y toda esta ola de amor me lleva. Buceo, la recorro. Noto sus distintas corrientes, las frías, las calientes.
Porque esto que siento aquí y ahora (y ahora y aquí) es todo un océano que me envuelve.
Esto que siento… es como estar nadando.
Es una noche con cierta brisa agradable.
Fiesta de disfraces y máscaras, yo sin saberlo.
Champán y brindis mientras todos bailan de forma sencilla.
Ciertos individuos en un intento de conversar.
No hay carruajes. Esta noche no.
El intelecto se quedó fijado en la almohada.
Las musas andan a la pata coja.
Se ha derramado una copa de sinceridad.
Qué tengas un feliz año nuevo.
Me voy a casa.
Si la escritura fuera generosa, me proporcionaría palabras para poder describir sus manos.
Sus manos.
Sus hermosas manos.
Sus delicadas manos.
Sus manos.
Sus suaves manos.
Sus cálidas manos.
Sus manos.
Sus silenciosas manos.
Sus delgadas manos.
Sus manos.
Si la escritura fuera generosa, me ayudaría a expresar lo que siento cuando miro sus manos.
Callaré y cerraré los ojos mientras pienso en sus manos.
En sus pálidas manos….
Soy el peor bailarín que te puedas imaginar.
¡A la izquierda!
¡Salto!
(Recuerdo cuando me miró en aquella callejuela.)
¡La cabeza abajo!
¡Vuelta!
(Tenía unos zapatos realmente curiosos. Me gustaban.)
¡Concéntrate!
¡Ese movimiento tiene que ser más amplio!
(Sí, definitivamente su piel es muy diferente a la del resto de las personas.)
¡Ojos abiertos!
¡Cadera fuera!
(¿Qué estará haciendo ahora? ¿Estará pensando en mí?)
¡Plié más abierto!
¡No estás en lo que estás!
Soy el peor bailarín que te puedas imaginar.
El oxígeno entra por las fosas nasales y la boca.
Pasada la zona de la faringe, ese aire baja y traspasa la epiglotis.
Sigue por las famosas cuerdas vocales y, terminada la laringe, la tráquea y el esófago, llega finalmente a los pulmones.
Más o menos, ese es el proceso respiratorio.
Más o menos, eso es lo que pasa cuando estás respirando.
Más o menos, eso es lo que ocurre dentro de cuerpo cuando estás durmiendo y yo estoy a tu lado mirándote.
Estuve buscándote en el puerto. Tú siempre fuiste de nadar mucho, de estar por las redes, de irte en barco a tu mente…
Estuve buscándote en lo alto de las montañas del norte. Tú siempre fuiste de pasar frío, de irte a dar paseos, de mirar la luna a solas…
Estuve buscándote en los bares. Tú siempre fuiste de beber, de ir a donde la gente iba, de hablar con desconocidos…
Estuve buscándote en tu casa. Tú siempre fuiste de vivir mucho en ella, o eso me decías…
Estuve buscándote en mi cama. Aunque ahí, ahora que lo pienso, nunca estuviste. Me refiero a estar de verdad.
Estuve buscándote durante horas. Horas que podría haber invertido en aprender.
Estuve buscándote durante días. Días que podría haber invertido en sentir.
Estuve buscándote durante semanas. Semanas que podría haber invertido en vivir.
Quiéreme así.
Quiéreme con mis conexiones neuronales.
Quiéreme cuando esté por las nubes y cuando me encuentres pegado al suelo.
Quiéreme cuando esté recorriendo todo tu cuerpo y cuando no quiera volver a tocarlo nunca más.
Quiéreme los días que no pueda ver a otra persona que no seas tú y los días que huya a toda costa de ti.
Quiéreme cuando me ría y cuando llore.
Quiéreme cuando tenga dinero y me vaya bien la vida y cuando no tenga nada que hacer y vague perdido por el mundo.
Quiéreme cuando te diga que nunca quise a nadie tanto como a ti y cuando te diga que te odio y eres lo peor que me ha pasado en la vida.
Quiéreme aún después de haber conocido a todas las personas de este circo global.
Quiéreme después de que todo haya pasado.
Quiéreme cuando mi vida haya cambiado tanto que yo me haya confundido y haya cambiado también.
Quiéreme siempre, pase lo que pase, con una fuerza y pasión equivalente a un tsunami.
Sé que lo que te pido es egoísta e inhumano.
Te quiero.